miércoles, 10 de febrero de 2010

Mi mejor equipo

En memoria de Eddy Peña,

Dedicado a su esposa Fabiola y a su hija Leilani



Fue en el Verano de 1983. Las ramas de los pinos circundantes del parque Rebollo comienzan a mecerse, los vientos de octubre procedentes del norte llegaban, los gritos de los infantes, el chillido de los juegos mecánicos o columpios, acompañados por el inconfundible sonido de un balón de fútbol, rebotando en el pavimento de la cancha, en otras palabras: la mesa esta servida.

Un "Cheje" o Pájaro carpintero en el parque Rebollo


Las clases han finalizado, el periodo de vacaciones apenas inicia, las pocos mas de nueve cuadras que componen la Urbanización Universitaria, proveyeron la materia prima de la vida cotidiana del pequeño parquecito Herrera Rebollo”, ubicado en la zona norte de la ciudad capital de San Salvador. La guerra civil en pleno apogeo ensangrentaba a la sociedad salvadoreña.



En la cancha, bordeada de bancos y gramales, se distinguen tres zonas. Claramente se diferenciaba el área de columpios y juegos para niños, una casa comunal y la eterna cancha de baloncesto; que a su vez era utilizada para múltiples actividades.



Digo múltiples actividades, porque cuando llegaban las grandes ligas jugábamos el americanizado beis ball, las chicas de la VAUU (Vecinos Asociados de la Urbanización Universitaria), eran las máximas figuras de los torneos de baloncesto Ínter coloniales, además de disputar los inmortales juegos infantiles de: “escondelero”, “ladrón librado”, entre otros.

También en la zona arenosa del parque, se libraron los más feroces combates en los juegos típicos de “chibolas” (canicas), trompo y capirucho. El frenesí de la época también nos invadió con la velocidad y dábamos rienda suelta a nuestros impulsos con emocionantes carreras de carretas, bicicletas y patinetas.

Mario "gato" Monge, de pie primero de izq. a derecha

y Leo "sobaco" Guerra, hincado primero de izq. a derecha



A pesar de la guerra civil, Casi siempre habían chicos, jóvenes o adultos “mosconeando” en el parque Rebollo, en la cancha alternaban el baloncesto y el balompié, los dos grandes deportes de la década, pero en la época de verano y los mundiales de fútbol la cancha del parque Herrera Rebollo se convertía en una verdadera “Mecca” (en árabe, مكة المكرمة), del balompié, y desde siempre ha sido el fútbol que ha predominado en la cancha de dicho parque, y aun es así… desde hace tantos años; desde aquel San Salvador de 1983.



Las cometas y los balones, anunciaron la llegada de las vacaciones, en la cancha del parque el fútbol llenaba completamente la agenda de un grupo de vecinitos de aquella época, recuerdo a una docena de chiquillos, sucios, mal olientes, sudados, bronceados, de zapatos desgastados y rodillas raspadas, despeinados; de aquellos de caras alegres, típicas de los chicos de esa edad, entre los doce y los quince años.



En sus ojos se notaba, que a la par de aquella brisa de verano, también llegaba el deseo y la ilusión de participar con entusiasmo en un improvisado torneo de fútbol, a disputarse en el mini estadio “Maracaná”, en los limites internos de la Urbanización Universitaria, nuestra colonia, dicho escenario deportivo, era para nosotros como un estadio local para nuestro equipo, ya que se ubicaba al interior de nuestra colonia y por lo tanto según nosotros, nos pertenecía.


Y así comienza la historia…Fue en un atardecer de octubre...




Fue en un atardecer de octubre, cuando un grupo de jovencitos, la mayoría vecinos de la Urbanización Universitaria, se me acercaron para sorprenderme con una propuesta.


- Fíjate Meme camión (o sea yo), que van hacer un torneo de fútbol en el Maracaná, y necesitamos a alguien que nos entrene y nos dirija, ya reunimos las fotos y todo para inscribirnos, solo nos falta el entrenador…

- Y hemos pensado en voz, completo de inmediato la oración otra voz que provenía del centro de aquel grupo de chicos, era la voz de Max “el cheje” Herrador.



Aquellas palabras sonaron como un gran reto en mi interior, en segundos analice rápidamente la situación, por mi mente pasaron muchas imágenes, como evaluando lo que se venia, quizás en un momento, una inflexión mía en la cara delataba mi poco interés, por el compromiso.

De pronto sonó una voz arriba del tono de aquellos pequeñines. Era la voz de Eddy Peña quien me dijo.


- Bodoque ayúdanos a formar un equipo…



Su voz denotaba sinceridad en su pedido, por primera vez en la vida, alguien me tomaba en cuenta para iniciar un proyecto. Y mas que un pedido, era como una solicitud de ayuda, de liderazgo, y quizás lo mas importante, un pedido de amistad.


El amanecer desde mi cuarto


De inmediato acepte, en el fondo de aquellas miradas brillo, una luz de optimismo y alegría, lo vi y lo sentí, desde ese día me halago la idea de ser el entrenador, de aquel grupo de chicos.


- Vaya pues, les dije, mañana vamos a realizar la convocatoria, todos de tenis y calzoneta en el parque a las cuatro de la tarde.



Así de está forma imperativamente les dicte las primeras instrucciones como entrenador. El equipo estaba completo, la VAUU ya tenía su propio cuadro, nominado del mismo modo, en honor a nuestra amada colonia.



La alegría fue general, estoy casi seguro, que esa noche cada quien, soñó con jugar, meter goles y llegar a la final, ¡y por que no pensarlo!, talvez hasta ganar y quedar campeones, bien dicen que de los sueños surgen las grandes obras.



Llego la hora de la convocatoria, más de una docena de jugadores provenientes de las calles, Las Palmas, Los Lirios y Las Rosas, y de las avenidas Los Pinos y Los Cedros, respondieron al llamado.



Recuerdo que ese día nos tomamos el parque, era de urgencia necesidad nuestro equipo que representaría los intereses de la colonia, que todos adultos y jóvenes colaboraron con nuestra causa, al cancha era nuestra, la verdadera aventura estaba por iniciar.



"Pulgon" Amaya y Chamba, al fondo mi casa y el "monte"

- A ver acérquense. Les grite.


Al tiempo que todos se aproximaban y formaban un semi circulo para escuchar las primeras indicaciones, aun recuerdo los rostros de aquella primera planilla; entre ellos puedo mencionar: “Al chileno” Antonio Cortez, el bravo del grupo, a Calin Menjivar un autentico goleador, mi hermano Chamba “Gato” Rebollo, “el negro” Adalberto Navarrete, la muralla defensiva junto a Ricardo “Papitía” Hinds, Betio “el cuzuco” Castaneda, la pareja de hermanos de Carlos y Mario Monge, el colocho Juan Carlos Rosales alias “Macgreing”, nuestro primer portero Samuel Lucha, a Frank Galdamez el mejor libero que he conocido después del “Papo” Castro Borja, el ya desaparecido Ricardo “Kato Punk Lee” Clara (asesinado el día que se firmaron los acuerdos de paz, por un soldado ebrio), a Joselito Guerra y su hermano Leo a quien le decíamos “sobaco”, a Roger “Milla” Blanco, el mas pequeño del equipo Máx Arturo Herrador el inmortal “Cheje”, Tony Aguilar, y Eddy Peña, a quien debido a su porte físico y liderazgo en la pandilla, lo nombre como mi gran capitán.


- Jóvenes… acérquense, vamos formación de dos en fondo, caminando, alinéense por estatura… Les grite.



Cada uno inicio el trabajo a voluntad, queriendo hacer bien las cosas, entregados al equipo. Pero en el fondo de sus miradas en cada uno de esos chicos, que no sabían ni tan siquiera a que se enfrenarían, observando detenidamente en cada una de sus miradas, lo único que vi, fue su sana codicia por el triunfo, lo vislumbre desde el primer día, lo supe desde el principio que en ellos había potencial, pero no se los dije, simplemente para que no se confiaran y dieran lo mejor de si, o sea lo dieran todo.


- Si queremos llegar lejos… Agregue.

- Tendremos que esforzarnos y sacrificarnos, hay buenos equipos en la contienda, no será fácil ganar el torneo.



De esta manera finalice mi pequeña charla técnica y acto seguido iniciamos nuestro primer entreno.



Bordeando la cancha de baloncesto, coordinando movimientos y ejercicios básicos, poco a poco entramos en calor.


El parque Rebollo en la actualidad


Luego de la calistenia, llego la parte de fortalecimiento muscular, abdominales, rutinas de piernas, en fin, un test completo de bienvenida. Hay quienes sufrían más que otros, por ser algo “gordito” Ricardito “Papitía” Hinds sufría en la parte física, pero su volumen se impondría a la hora de los partidos decisivos.



Al final como postre el partidito, el “mosconcito”, “charamusca”, como podría llamársele hoy en día, a un simple juego de "fútbolito macho".


Mario Monge (de blanco) en acción.


Defensa contra delantera, así terminamos el primero de muchos ensayos o entrenos, la verdad que el solo hecho de ser vecinos y amigos, nos daba una gran ventaja, por años, por no decir décadas, estos chicos habían correteado juntos, lo único que nadie había hecho engranar las piezas y formarlos.



Pasaron los días, y la inauguración del tan ansiado torneo se aproximaba, como pudimos contactamos a equipos de la zona y realizamos algunos juegos amistosos, con excelentes resultados, nuestra primeras victimas por goleada de 14 a 0, fueron los chicos del equipo “Destroyer” de la residencial Satélite, Roger “Milla” Blanco anotó nueve tantos en ese juego.



Otros juegos con equipos más fuertes desnudaron algunas de nuestras debilidades, algo que corregíamos en los entrenamientos del parque Rebollo.



Cierto día antes de la inauguración, una buena noticia nos alentó a seguir delante, como buen augurio la mama de Tony Aguilar, nos regalaba un juego de camisas blancas, con el logo de la empresa de ahorros CASA, las cuales fueron bien recibidas y pintadas en su parte trasera, los números correspondientes a cada jugador, recuerdo que la variedad de los números pintarrajeados en las camisas era preocupantes, Papitía lucia en su ancha espalda un gigantesco numero 500.


El numero "500" de la VAUU Ricardo Hinds (ultimo de la derecha).



Carlos Herrera Rebollo, Luis “Pit´s / Dr. Muerte” Moreno, “Pito” Antonio Castro (el primo lejano de los Peña que cada verano venia desde Tejute), Sergio “Cheyo” Chávez, “el pajarito corre ve y dile” (ya van a saber porque), Carlos Goria, Carlos Trabanino, Pancho Cuellar, entre otros y un nutrido grupo de amigos y también vecinos de la zona, se declararon los incondicionales aficionados de puro “Hueso colorado”, al equipo de la VAUU, y asistían religiosamente a cada uno de los encuentro amistoso, incluyendo a los entrenamientos.



Llegó la inauguración del torneo, cientos de aficionados colmaron el coloso de la Urb. Universitaria “El Mini Estadio del Maracaná” lucía sus mejores galas. Sin torneo relámpago, después de un pequeño acto que incluyo un desfile y la toma de protesta; arranco el torneo. A la contienda infantil se presentaron cinco equipos de la zona: “VISOL” pupilos de Milton Viche, y “La 37”, ambos cuadros oriundos de la colonia Santa Fe, el equipo “Destroyer” de la Residencial Satélite comandados por mi amigo Gonzalo, “El Roble” de la colonia del mismo nombre, “El Carmen” de la zona de San Ramón, el mas foráneo de los equipos participantes y nuestro equipo, la VAUU como conjunto local.


Los ultra fieles: Renato Navarrete, Jhony Hinds,
Oscar Olavarrieta y Carlos Herrer
a.


Llego la hora de nuestro debut. En el lugar, el ambiente rebozo con los cánticos y los nuestros provistos de ruidosos “cumbos”, que formaban una pequeña “Batucada”, con la que aquel grupo de fieles imprimían confianza y fuerzas a nuestro equipo. A ellos gracias desde siempre.

Aun con lagrimas en los ojos, recuerdo, aquella corta pero linda estrofa que a todo pulmón nuestros absolutos aficionados corazón púrpura, gritaban a los cuatro vientos, era como un himno de batalla, algo que nos identificaba y nos unía y hacia creer en nuestra propuesta… el cántico iba mas haya de un anuncio de la TELETON de ese año.


- Tu me enseñaste a creer… un pasito tras otros aprendí a tener fe… ¡JUNTOS TODO ES POSIBLE!



El pitazo inicial del enlutado marcó el inicio del juego, nuestros primeros adversarios, los chiquillos del equipo de El Carmen. Los primeros minutos fueron de acoplamiento, como pequeños cachorritos que comienzan a corretear entre los desconocido, los nuestros intentaron poco a poco asentar las bases de su juego. Yo desde las gradas, le gritaba uno a uno las indicaciones. Pero mucha de la responsabilidad recaía en Eddy Peña, el Káiser de la VAUU.



De pronto, una jugada en conjunto, después de neutralizar un ataque del modesto equipo de El Carmen, se perfila con un desborde del capitán de la VAUU, Eddy Peña, quien toma la línea de fondo del sector derecho de la cancha norte, Eddy levanta la mirada y visualiza su objetivo. En el área rival, no menos de dos de nuestros mas sedientos delanteros esperan “el pase de la Muerte”.



Peña filtra el balón después de superar la ultima de las marcas, la pelota gravita suavemente, durantes breves segundos; como flotando por arte de esa magia que se llama fútbol, la esfera llega al corazón del área a donde “Joselito” Guerra y “Calin” Menjivar, quienes sin perder la mirada del balón en los aires, le seguían afanosamente para introducirlo en el marco rival, y fue finalmente Calin Menjivar quien la encajó de cabeza y sacudió la red contraria. El señor gol había llegado.



Gooooooooooool… Locura en las graderías, la algarabía era enorme, nuestros incondicionales encontraban por fin un motivo para la celebración. Al reiniciarse el juego, el ruido de nuestra barra se incremento, el fútbol de nuestros chicos salio a relucir, La VAUU a ritmo arrollador goleo esa mañana de sábado al equipo de El Carmen 5 goles por cero, partido perfecto.



Pero ese día también otros equipos también goleaban, la escuadra de la “37” daba cuenta de El Roble, desde ese momento sabíamos que nuestros verdaderos rivales eran los cuadros de la “37”, dirigidos por los hermanos Paz y los azules del VISOL, en las filas de esté ultimo equipo; militaban no solo chicos de la referida colonia, ellos al ver el potencial de nuestro equipo durante la fase de preparación, además de Kiké Guifarros , “el enano” Cañas y el portero Viche, también inscribieron a tres jóvenes talentos del fútbol de otras zonas, entre ellos los chicos distinguidos como “Rigo”, “Nino” Coreas y la “Arañita”, de credenciales y atributos reconocidos por los nuestros, ya que su fútbol era bien visto por muchos de nosotros, que a la vez eran sus adversarios en el oratorio festivo del colegio Ricaldone. O sea estos jugadores no eran del todo desconocidos.



Al ver el tremendo cuadro que había armado el VISOL, hubo preocupación pero no alarma, en mis adentros sabia que teníamos las armas suficientes para derrotarlos, aunque también sabía que no iba ha ser fácil.



Y así siguió su rumbo la historia, cada uno de los jugadores esperaba con ansias la llegada del día sábado, entre semana, entrenando a conciencia, nos preparábamos para cada uno de los adversarios. Cada martes al interior de la casa comunal de la Urb. Universitaria se realizaba la reunión a donde se programaba la fecha y hora del juego.



El torneo se programo para dos vueltas, y duró lo que duraba la vacación, nuestro segundo reto fue el equipo del Roble a quien derrotamos con abultado marcador. Después de asegurar los puntos se dio está historia.


- OK Cheje, prepárate que vas entrar…



El rostro del Cheje se estremeció al escuchar mi llamado, se levanto y comenzó a calentar, en su flácido cuerpecito portaba su uniforme universal para fútbol, una camisa a rayas negras y amarillas (Peñarol), y una calzoneta negra, media negras, y el par de goladoc no dejaba mucho para la imaginación.


- Vas entrar de delantero en vez de “Calin” Menjivar, agregue…



Sin pensarlo dos veces, Máx. Herrador saltó a la cancha y se incorporo al ataque de nuestro equipo.



El chileno Cortez nuestro guardameta, poseía excelentes cualidades pero su mejor merito era el valor a la hora de definir las jugadas y un carácter fuerte que se imponía a los rivales. En la defensa, Ricardo “Papitía” Hinds, Chamba “Gato” Rebollo y la “tamalera” Navarrete, formaban un cerrojo defensivo casi inexpugnable para las delanteras enemigas.



En la media cancha, Eddy Peña, Fran Galdamez, Ricardo “Kato Punk Lee” Clara y Betio Castañeda; formaban una media cancha de lujo, adelante alternando con Josélito Guerra, Roger Blanco (que era negro) y Calin Menjivar el cuadro estaba completo, ademad de poseer una banca suplente, dispuesta a dar lo mejor de ellos. Ese era mi mejor equipo. Al grito unísono de…


- Cheje… Cheje… Cheje…



El barrio entero recibió con aplausos y gritos a nuestro esquelético amigo, quien ingreso por el mejor delantero del torneo. En pocos segundos el “Cheje” se acomodo en la cancha y se metió de lleno al juego.


- ¡Pásensela al Cheje!



Gritaba el publico, como exigiendo conjunto a los protagonistas. Así fueron pasando lo minutos, con un equipo de “El Roble” que se negaba a doblegarse y un equipo de la VAUU, que con ética deportiva, dejaba jugar a sus adversarios, a quienes respetábamos, incluso en las goleadas que dimos.



De pronto, surge una jugada por la izquierda de la meta norte, nuevamente Eddy Peña era la pesadilla de la defensa, incursionó al borde del área y choco contra un defensa, y la pelota quedo libre, a pocos metros de la meta. Por meras cuestiones del destino, el “Cheje” quien se había desmarcado en el corazón del área, fue beneficiado por la buena suerte, de pronto nuestro amigo que nunca perdió contacto con el balón, sin imaginarlo la esférica quedaba a “boca de jarro” con el marco al frente, solo él y su alma.



Cronológicamente el tiempo se detuvo, en cámara lenta recuerdo, a un angustiado arquero (a quien apodábamos don Hipopótamo), que salio a achicar el ángulo de meta, en el mismo instante que el “Cheje” halaba el gatillo de su pierna derecha disparando al marco, el arquero al ver el “cañonazo” de Max Arturo Herrador Maravilla, no tuvo otro recurso que darle la espalda al pelotazo, que reboto en el "Lomo" de don Hipo, reviro a un costado, a donde Roger "Milla "Blanco no perdono, y termino hundiendo la numero cuatro en el fondo de la cabaña de el equipo de El Roble.



Un sonoro grito de Goooooooooooool, inundo el Maracaná, los jugadores de la VAUU en vez de ir a celebrar el gol con Roger Blanco, corrieron a abrazar al “Cheje”, quien después del tiro previo al gol, sufrió un gran encontronazo contra el arquero, quien por todos los medios intento parar la jugada. En suelo yacía el “Cheje”, lleno de polvo desde sus goladoc hasta la cabeza, había sido el principal protagonista de ese golazo histórico, quizás si el “Cheje” hubiera convertido ese gol, yo me hubiera graduado de entrenador, pero no fue así, y el torneo continuaba.



Pero no todo era color de rosas, el equipo de la “VISOL” crecía en fútbol, y su principal objetivo éramos nosotros, la VAUU. Después de ganar cómodamente al Destroyer y lograr aventajar a la “37”, en los encuentros previos, al final de la primera vuelta del torneo, llego la hora de la verdad, el juego contra el “VISOL”.



Preparamos el juego a conciencia, y nos presentamos a la hora del partido. Los nervios invadían mis sentidos y a mis pupilos, la “VISOL” con todas sus figuras estaban en frente. Sin complejos iniciamos el juego, transcurrieron los minutos y el partido se vislumbraba parejo.



Pero la picardía de los futbolistas “extranjeros” del “VISOL” superaba a la ingenuidad de los nuestros, de esa forma, sacando mañas extra deportivas, Nino Coreas le aplicaba un tremendo codazo en la cara a Adalberto Navarrete, lo que provoco su abandono, desminuidos en la defensa por la salida de nuestro central, las cosas se complicaron para nosotros.



Ricardo Hinds y Chamba Rebollo se multiplicaron en la defensa, “El Cuzuco” Betio Castañeda termino desangrado de las rodillas por sus férreas marcas, y fue así que la VAUU no pudo contra la avalancha "azurri" del “VISOL”, al final un solitario gol de Rigo, nos dejo el único sin sabor del torneo, el amargo sabor de la derrota, y de paso perdíamos el invicto contra el mejor equipo del campeonato.



Pero no todo estaba perdido, concientes que el torneo ahora era cuesta arriba, decidimos olvidar el oscuro resultado y volvimos a nuestros ensayos, la segunda vuelta prometía renovar el tiempo y los puntos perdidos, nuestro verdadero desafió.


Capilla San José Obrero de la Urb. Universitariabre



Entrenamos a conciencia, y dimos todo en lo que restaba del campeonato, demoliendo al Destroyer y al equipo del cantón de El Carmen con abultados marcadores, también dimos cuenta nuevamente de cuadro de El Roble, y por cuestiones del destino, algunos equipos favorecieron nuestro camino, cuando inexplicablemente el invencible cuadro del “VISOL” perdió contra la “37”, lo que permitió una final anunciada. VAUU versus “VISOL”; la final soñada.



Entre semana preparamos la final, todos nos entregamos como equipo, el entreno se tormo mas riguroso, Carlos “Plant” Monge y otros fueron convocados para el partido, decisivo, por su edad Marito Monge, quien fungía como arquero fue relevado de titularidad, haciendo cambios profundo estábamos listos, contando los días y las horas, llego el sábado, a pocos días de navidad.



La cancha del Maracaná lucia abarrotada por los hinchas de ambos equipos, la final del torneo infantil había logrado más expectativas que los juegos de los adultos, conciente que en muchas ocasiones comprometí los resultados de mi equipo, tome una dura decisión.


- Miren jóvenes, les dije.

- Yo no me siento bien de salud, tengo colitis y ulcera, va a ser mucho para mí, así que les dejo a que jueguen su fútbol.



Los ojos de mi trabuco se clavaron en mí.


- hay veces que mi forma de reclamar les ha afectado, y ahora quiero que jueguen su final…



Las cartas estaban tiradas, solo les hice la alineación inicial y me marche. En sus ojos vi la esperanza y la preocupación del gran compromiso. Consiente de lo que hacia, me fui a mi casa, a esperar el resultado.



El juego dio inicio, los jugadores del “VISOL” notaron mi ausencia, y trataron al máximo de sacarle provecho de ello, pero no contaron con que los chicos de la VAUU, quienes poseían, la capacidad de ser verdaderos guerreros en la cancha, no se amilanaron, ante la supuesta superioridad del cuadro del “VISOL”, porque de algo si estaba seguro, que mis chicos lucharían hasta el final.



Los primeros minutos fueron de análisis, nadie quería dar ventajas, el juego se acomodo en una lucha por la media cancha, Rigo y Nino eran absorbidos, por Eddy Peña y Frank Galdamez, Adalberto Navarrete, aun recordaba el codazo de Nino en su rostro, pero lejos de “ahuevarse”, más se metió en el partido.



Hecho un manojo de nervios, en mi casa comiendo ansias por el resultado, decidí marcharme a la casa comunal, para “relajarme” un poco, junto a don Cándido, esperé pacientemente a que el juego finalizara, para recibir con optimismo la buena noticia de que éramos los nuevos campeones.



Pero no fue así, el destino me jugaría una mala pasada. Matando el tiempo literalmente, conversando tranquilamente con don Cándido, de pronto, a lo lejos un grito Gol, me estremeció, me puse nervioso, puesto que el alarido de gol que escuche, solo podía significar una cosa, que alguien iba ganando y que el otro equipo iba perdiendo.



Fiel a mi promesa de no incidir en el resultado, por mi mal carácter, me quede en la referida casa comunal. Aguardando el final del partido, para mí sinceramente el resultado no importaba.

En la cancha, Ambos equipos se fueron al descanso, empatados a cero goles, pero el segundo periodo fue un juego a muerte, el “VISOL” había tomado la ventaja, el gol que escuchamos fue obra del experimentado “Nino” Coreas, quien magistralmente concretizo de cabeza la jugada, que termino alojándose en la meta de Antonio “El Chileno” Cortez en el marco sur.



Con el marcador en contra de uno por cero, la preocupación en la banca ante el resultado adverso, les motivo a enviar al mejor emisario, al único que podría cumplir la tarea de buscarme.


- Hey miren por consenso general, yo creo que deberíamos hablarle al Bodoque, dijeron los chicos.

- Cheyo anda vos… le indicaron.



Cheyo Chávez, “el pajarito corre ve y dile”, saltó de su asiento, que no era muy cómodo, y salio disparado en busca del entrenador, Voló por la 39 avenida norte, hasta llegar al parque de la colonia.



Yo al interior de la comunal, vi de pronto asomarse la delgada y “Cherche” figura de “Cheyo” aparecer por los jardines de la casa comunal. Lo vi y de inmediato descubrí que teníamos problemas.

- Bodoque los bichos van perdiendo... y te necesitan… ahora allá…

- Hijueput… dije a flor de boca…



Don cándido (QDDG), me comento en un tono alarmado.


- ¡Vaya! “apurece”... ¡Vaya a rescatar ese partido!… me recuerdo.


- Vamos “Mocosaurio”…



Acto seguido, de inmediato comenzamos a correr, como queriendo recuperar el tiempo y la vida perdidos.



Dibujo del Maracaná por el Arq. Victor Rebollo.



Recorrimos Los Lirios hasta llegar a los alrededores del Maracaná, un nuevo estruendo proveniente del interior del inmueble deportivo, nos hizo apresurarnos más al juego.

Llegue, y distinguí que los nuestros atacaban, el alarido escuchado con anterioridad, había sido una jugada de la VAUU que casi se incrustaba en la porterilla del arqueo Viche del equipo contrario.



En lo que “Kato Punk Lee” afinaba el cobró del tiro de esquina producto de la desviación de Viche. Les grite a mis pupilos a todo pulmón.


- ¡Chileno!... ¡y como putas te metieron ese gol mierda!..

- ¡Vos Papitía ese tu cuerpo no te sirve para nada!…

- ¡Eddy usted es el capitán, levante la cabeza!…



Les increpe con fuerza.


- YA me “encachimbo” este Bodoque… ¡Cuídame el puesto!…



Le comento en voz baja Eddy Peña a Ricardito Hinds, al tiempo que se adelantaba un par de pasos, hacia la meta rival, en procura de un mejor espacio, ante el cobró del tiro de esquina por parte de Ricardo “kato” Clara.



Ricardo Clara afino su puntería, buscó a Peña, y lanzó el centro hasta el borde del área grande, del empolvado campo de juego, allí adonde no llegaría nunca el arquero.



La bola tomo altura, Wilfredo Viche el arquero rival salio de la meta y midió mal la trayectoria del balón, la pelota caprichosamente aterrizaba fuera de sus dominios, en ese preciso momento Eddy Peña tomaba altura, ninguno de los defensas rivales pudo contra la figura de nuestro máximo exponente, en el aire la figura de Eddy pareció congelarse, hasta estallar junto al bullicio de la afición.



En lo mas alto del salto Eddy, quien de una forma decidida y segura, arremetía con violencia un tremendo cabezazo, contra un arquero que había caído en la trampa y que pagaba caro el precio de dejar sola su portería. Luego del sólido frentazo, el balón se incrustó en la cabaña de aquel equipo invencible del “VISOL”, por primera vez lográbamos anotarle, en todo el torneo.

El grito de Gooooooooool colmo las graderías, el publico emocionado celebraba la anotación de Eddy, los chicos se abrazaban en la cancha, la verdadera final apenas comienza. Por mi parte celebre el gol y corrí como loco buscando mi puesto, en el trayecto a la orilla del campo, vi a “Chayito” Menjivar la hermana de Calín, llorar de la emoción.



El gol mas que una anotación, fue un golpe moral para los integrantes de aquel equipo de panzas azules. A ocho minutos del final, el juego estaba como al inicio igualado. Un renovado cuadro de la VAUU, ahora enseñoreado mostró sus mejores armas, el juego de conjunto. Manejándole balón a pase seguro, los nuestros lograron desbaratar la defensa del equipo verde del “VISOL”, las barras en las graderías también luchaban por sus mimados, las escenas eran dramáticas.



A falta de cuatro minutos, el cuadro del “VISOL” gasta sus últimos cartuchos, después de una jugada entre “Nino” Coreas y la Arañita, termina en una falta defensiva contra la meta del Chileno Cortez, el juez decreta tiro libre. A pelota muerta, tomando impulso Rigo desembucha un potente disparo a marcó, el tiro además de potente va colocado hacia el lado derecho de la meta del Chileno, quien atónito solo logra ver que el balón se proyecta peligrosamente a su portería.



El chileno se lanza, al mismo instante en el poste derecho, Frank Galdamez quien cubría ese ángulo, solo ve el balón venir en su dirección, la fuerza del disparo hacen dudar a Frank quien valientemente defiende la cabaña, además del tiro, la posición de Galdamez es delicada, debe tomar una decisión en fracciones de segundos… y toma la mejor decisión, calculando que el tiro no va a meta y confiando en su suerte, Frank se agacha, el trallazo pega en el poste y sale a la derecha del campo, la pelota se niega a entrar, la VAUU se ha salvado.



“La suerte también juega”, dice el refrán, tomando nuevamente el control de la pelota, el juego se acerca a su final, la supuesta superioridad de Viche en la portería no nos garantiza una final fácil desde los tiros de la mancha de penal, y el extra tiempo seria un suplicio.


- TUN TUN VAUU… TUN TUN VAUU…



La lucha se extendía hasta las escalinatas del mini estadio del Maracaná, en la banca, con los años, el Cheje me confesó, que en esa final se dijo así mismo…


- Ojala que el camión no me meta a jugar…



La presión era tremenda, no había rival favorito, podría ganar cualquiera. Los ataques continuos de ambos bandos, no lograban cristalizarse en las porterillas, fue un juego de ir y venir, hasta que llego la última oportunidad de oro para la VAUU.



En un parpadeo, Eddy el “Chimbimba” Peña, se adueño del balón en la media cancha, el descuido de la defensa del “VISOL” paso factura. Eddy driblo al primer contrincante, he inicio el camino hacia la meta rival, la “arañita” salio a su marca, Peña hizo una finta hacia la izquierda, pero lanzo la pelota en corto hacia el otro lado, tirado en el suelo el “arácnido” como ultimo recurso, toma de la camisa a Eddy quien aun corre sin detenerse hacia la meta, trágicamente cada chico que quedaba en el camino se ponían a llorar ante el demoledor paso de un inspirado Eddy Peña.



Un último jugador intentó en vano parar a nuestro amigo, pero Eddy lo sorteó y tomando camino en solitario contra el portero Viche, lo cruzo con un potente remate rasante, a flor de tierra al lado izquierdo del portero, en la bendita cancha norte del Maracaná, allí a donde anotamos el primer gol, anotábamos el último.


- GOLAZOOOOOOOOO… DE LA VAUU, GOOOOOOOL…


Marcador: VAUU - 2 / “VISOL” - 1.



El llanto de los chicos de la “VISOL” no se hizo esperar, los nuestros abrazados celebraban la gran remontada, con el tiempo a nuestro favor y apenas unos segundos para el final, la escuadra del “VISOL” llevo el balón rápidamente hasta la media cancha, la movieron y trataron de empatar el juego.



Para suerte nuestra, los chicos de la VAUU supieron gravitar en la cancha, dominaron y se apoderaron de la pelota, de repente, el árbitro del encuentro alzo los brazos al cielo y señalando el centro de la cancha dio por finalizado el encuentro con el típico “pitazo final”.



Hubo gritos de vivas, aplausos y lagrimas, la victoria era nuestra, el titulo era de la VAUU, aquellos sueños se habían hecho realidad, llorando de alegría abrace a mis pupilos, quienes se agruparon en el centro de la cancha, todos lloramos, el camino había sido un verdadero camino de espinas, un calvario hecho felicidad.



Recuerdo al Chileno Antonio Cortez el gran portero, caminar hacia mí en línea recta, con la cabeza agachada y la mirada hacia el suelo arenoso, lloraba desconsoladamente, en silencio el chileno llego hasta mí para fundirse en un abrazo.



Celebramos ruidosamente, porque éramos campeones y habíamos derrotado a un gran equipo como era el azul profundo y combativo de fútbol exquisito del “VISOL” de la avenida central de la colonia Santa Fe.



Entre aquella apoteósica celebración surgió nuestro lema, y cantando juntos entonamos las sagradas notas de aquel himno que nosotros tomamos como propio…


- Tu me enseñaste a creer… un pasito tras otros aprendí a tener fe… ¡JUNTOS TODO ES POSIBLE!



Nuestro cantó de batalla, algo que avivo por completo la ceremonia de premiación. Trofeo en mano, dimos la vuelta olímpica a la polvorienta cancha del Maracaná, allí a donde escribimos la historia, que nunca mas se repitió.



A pesar que la organización del torneo intento realizar otro campeonato el verano siguiente, esté ya no fue lo mismo, la manipulación de los juegos y la perdida de la confianza del comité organizador termino por extinguir dicho torneo.


Max Herrador, Max Gonzalez y Manuel Rebollo de la VAUU
periodistas y comunicadores salvadoreños


Con el tiempo, la cancha fue cerrada, hubo quienes quisieron apropiarse ilegalmente del terreno, poco a poco el Maracaná fue quedando aislado, con la construcción de los cines “Reformas”, se cerro el paso a la colonia Santa Fe, y la canchita fue quedando en el olvido, hasta que finalmente, el Dr. Armando Calderón Sol, en su calidad de alcalde capitalino, mando a construir el actual parque, con juegos mecánicos, una cancha de baloncesto y un hermoso bosque.



En los contornos del actual parque (ex Maracaná), aun se mantienen firmes los taludes que formaban las graderías de aquel coliseo deportivo del balompié, en silencio, como un mudo recuerdo de aquellas epopeyas deportivas, de aquella hazaña de nuestros jóvenes, algo que llevo adentro de mis recuerdos que jamás olvidare.



Con el tiempo los chicos crecieron, la mayoría de ellos hoy en día son productivos profesionales, que destacan en la vida diaria de nuestra nación.


1ª fila: Frank Galdames Camisa azul, Manuel Rebollo y Claros.

De pie Alberto Chia, Adalberto Navarrete, Mario Monge, Carlos Monge y Max Herrador


Adalberto Navarrete es gerente de una importante firma telefónica en nuestro país, Calin Menjivar se graduó de ingeniero en Alemania y trabaja en una firma extrajera. Salvador Rebollo ahora es cineasta. Ricardo “Papitía” Hinds es un padre ejemplar con una linda familia. El Chileno Cortez vive actualmente en Canadá y siempre juega fútbol (dice él). Frank Galdamez quedo invalido por un disparo en la columna vertebral, a pesar de su tragedia, hoy en día vive en San Francisco, California, rodeado del amor de su esposa y su hija, ha sido el único salvadoreño en ser portador de la llama Olímpica, merito logrado en los juegos olímpicos de Invierno del 2002 realizados en Salt Lake City, Estados Unidos. El Cheje Herrador es periodista y empresario. Roger Blanco vive en los Estados Unidos. Carlos Monge en Australia, y Mario “el gato” Monge es deportista extremo y diseñador grafico. Joselito Guerra es piloto.



A muchos de ellos les perdí la pista, pero no el recuerdo. Yo que al final no fui nada, quizás Dios me escogió para que contara esta historia.


Eddy Peña y su hijita Leilani



Eddy Peña después de ser diagnosticado con leucemia viajo a los Estados Unidos, a donde formo una linda familia, pero un día de verano de 2009, una suave brisa se lo llevo lejos de nosotros, finalmente Eddy descansa en paz, y aunque su cuerpo reposa en la ciudad de San Francisco, California, en los Estados Unidos, su corazón voló hacía aquella canchita de la Urb. Universitaria.



¡JUNTOS TODO ES POSIBLE!



Manuel Rebollo